El otro día descubrí Songza, un reproductor musical web que ya han comentado en otros sitios. El funcionamiento es sencillo: buscas canciones, las añades a tu lista personal. Funciona en el navegador. No puedes grabar. Puedes controlarlo con el teclado (pausa, siguiente, anterior). Hay una extensión de firefox.
Por lo que veo, Songza se basa en la técnica del scraping, capturando el audio de diversas fuentes como youtube. Claro, el problema de esta técnica del rascado es que el proveedor original puede molestarse y cerrar el grifo. Pero mientras eso no ocurra, se puede disfrutar con inmediatez de una recomendación musical. El streaming del audio es más rápido que el del vídeo (en realidad, más ligero, pero aquí cuenta la experiencia de usuario). Normalmente los vídeos musicales en youtube comprimen más la imagen que el audio y priorizan este sobre la reproducción de la imagen.
No todo está en las fuentes de las que bebe songza, pero aún así hay bastante. Por ejemplo, muchos artistas suben sus interpretaciones para promocionarse. Así que es posible encontrar, pongamos, Rejoice Greatly de Handel en un bastantes versiones orquestales o de cámara. La calidad del sonido varía, pero puedes comparar, seguir a diferentes artistas, o probar si alguien ha subido un trozo de un concierto para el que te planteas comprar entradas. Lleva un sistema de recomendación y votación, así que puedes pasarte la tarde tirando del hilo y llevándote sorpresas si cruzas la discografía de House MD con Songza.
El único problema es que la clasificación y etiquetado de las canciones depende de lo que otros hayan puesto en la fuente original. Así que construir una discografía es cuestión de paciencia.
Incluyen la posibilidad de twitear lo que escuchas, dejar un enlace o, directamente, un reproductor para que lo pongas en tu web. Así:
(La Bomba de Mateo Flecha el Viejo, en versión de Jordi Savall y Hesperion XX, es uno de los grandes hits del siglo XVI. También está la versión extended a capella: http://songza.com/z/s6z7v6. No consigo identificar el grupo, pero la interpretación es muy buena).
[Aprovechamos la ocasión para presentar al cuarto simbionte a nuestros ilustres y escasos lectores habituales. Es DJ Porno, y no se trata de un advenedizo: lleva desde el mismísimo principio fundacional con nosotros.]
Acaban de publicar el trailer de The Spirit, dirigida por Frank Miller y basada en el personaje de Will Eisner. La elección del director llama la atención a mucha gente: el oscuro Miller, un jovenzuelo outsider (en la época), recreando al decano de la novela gráfica y el optimismo. A muchos lectores de Eisner ni se les pasa por la cabeza comprar Sin City.
Y, sin embargo, Eisner y Miller eran amigos, charlaron y debatieron durante mucho tiempo. Poco después de morir Eisner en 2005, se publicó una entrevista entre ambos dibujantes que, a decir de Miller, culmina una conversación de tres décadas. La editorial Norma publicó la entrevista en castellano. La maquetación es mejorable, pero el diálogo está ahí. Se desgranan chascarrillos de la industria, técnicas de dibujo, la evolución del mercado, el oficio y el negocio. Merece la pena echar un vistazo.
El trailer de la película puede verse en youtube. Este que ponemos aquí es el de mejor calidad. Pese a que dice durar nueve minutos, dura lo mismo que los demás. Tan sólo le han metido cerca de siete minutos de fundido en negro para que youtube no lo comprima salvajemente.
Echo en falta esos papeles revoloteando en el aire tan característicos de las portadas de Eisner, pero ya veremos en qué acaba todo. No estoy seguro de que vaya a gustarme esa versión. Sin embargo estoy convencido de que Eisner diría que él no la habría planteado así, aunque se declararía igualmente satisfecho.
Sobre el nuevo disco de Portishead y formas de descubrir canciones bonitas (II).
La que hace solo un par de años hubiera sido la noticia musical del año, no ha pasado de ser una ligera anécdota comentada casi entre susurros entre los viejos musiqueros. La avanzadilla del nuevo disco de Portishead nos ha llegado de puntillas y casi por sorpresa, dejando boquiabierto al respetable con un tema, Machine Gun, en las antípodas de lo que nos tenían acostumbrados los de Bristol: tras diez años de sequía, los golpes secos y repetitivos, casi de cuatro por cuatro, de una batería electrónica, tomaban la seña de identidad de un grupo que nos había malacostumbrado a sus ricos ritmos, casi orfebrería musical. Las voces dolientes y casi rasgadas de Beth Gibbons cedían presencia a un abstract techno, repetitivo y machacón, alejado de joyas como Boards of Canada y más cercano a lo menos genial de un Aphex Twin en horas bajas.
El segundo corte de su nuevo disco “Hunter”, nos reconcilia con “Third”, ya que regresan a los caminos conocidos por todos, aunque el afecto que despierta no oculta la repetición de fórmulas que funcionaron con el Dummy y resistieron con el Portishead, pero que se han quedado anticuadas y que no logran emocionar más que a los desconocedores de los discos anteriores.
Ahora solo quedar dar la oportunidad al disco completo, que salió a la venta el 14 de abril de una forma preocupantemente anónima, para saber si el trip-hop con el que nos maravillaron en los noventa ha logrado sobrevivir o se ha transformado en música para el fornicio (escriban Portishead en el buscador del emule y vean, vean…).
Yo de mientras sigo esclavizado a esa joya hecha canción llamada White Rabbit de Jefferson Airplane, con los últimos 30’’ más sublimes que he escuchado en mucho tiempo y que a pesar de no conocer gracias a una película porno, me reafirma en la opinión de que hay alguien dentro del marketing de XBOX360 que tiene un gusto musical total y absolutamente CO-LO-SAL.
Glorioso:
"The U.S. has broken the second rule of war. That is, don't go fighting with your land army on the mainland of Asia. Rule One is don't march on Moscow. I developed these two rules myself."
(El Vizconde del Alamein, haciendo amigos en 1962, opina sobre la entrada de EE.UU. en Vietnam)
"Los Estados Unidos han infringido la Segunda Regla de la Guerra. Esto es, no te internes con tu ejército de tierra en el Asia continental. La regla número uno es: no se te ocurra avanzar sobre Moscú. Yo mismo enuncié estas reglas."
Más: http://en.wikiquote.org/wiki/Bernard_Montgomery%2C_1st_Viscount_Montgomery_of_Alamein.
Engordar las salsas con harina es socorrido pero no siempre idóneo. Desde la finura de la fécula de patata hasta la untuosidad de la nata, pasando por la cebolla frita en mantequilla, he aquí algunos sistemas para engordar salsas.
La textura de la comida es tan importante como su sabor. Al saborear, ponemos tres de los cinco sentidos en marcha: gusto, olfato y tacto; de hecho, la textura afecta a la manera en que nuestras papilas y olfato perciben los sabores. No es lo mismo la piel crujiente de un pollo asado que la misma piel reblandecida. Un jamón no sabe igual si está cortado en lonchas finas o gruesas, y en tacos su sabor es muy distinto.
Por lo mismo, se sigue que la degustación de una salsa se ve afectada crucialmente por su textura y densidad. Lo que presentamos aquí son cuatro maneras de engordar salsa. En todos los casos partimos de la misma base: una sartén en la que hemos rehogado unos filetes de pechuga de pollo, y en la que quedan los jugos de la carne. El objetivo de nuestro experimento es obtener una emulsión o solución portadora de sabores.
1. La clásica: nata
En cantidades moderadas, la nata aporta untuosidad. Si se pone mucha, la nata proporciona consistencia. El único problema de esto es que la nata engorda también a las personas, y por ello debe usarse con moderación. La ventaja de la nata es que es muy fácil de usar: se pone en la sartén, quizá con un poco de agua para recuperar las partículas de jugo de carne y ponerlas en emulsión. Una rápida evaporación y la salsa está lista.
2. Otro clásico: harina
La harina debe emplearse en cantidades moderadas, ya que un exceso hace que todo se vuelva pastoso. Es un engordante socorrido que puede ayudarnos a reducir la cantidad de nata. A la hora de cocinarla, es preciso tener en cuenta que, cruda, resulta muy indigesta. Esta característica está directamente relacionada con el hecho de que tengas un estómago en vez de cuatro sacos en serie. Si forma pelotillas, la harina resiste la cocción debido a una prodigiosa tensión superficial. Por ello, es conveniente espolvorearla en vez de ponerla a cucharadas (en Ikea venden un práctico chisme) lo que ayuda a reducir la tensión superficial de la salsa, así como hervirla antes en agua para disolverla bien. El problema de las salsas espesas es que enmascaran los grumos de harina, y estos resisten hasta el aplastamiento con una cuchara: se aplanan sin romperse.
3. Fécula de patata
La fécula es una suerte de harina que permite dar consistencia pero sin engordarte a ti. Es mi favorita, y se puede usar en repostería para tartas y bizcochos ultraligeros.
En Francia se vende en prácticos envases de 150 gramos. En España se encuentra en tiendas de naturismo, donde la venden por kilos, y dado que no la he probado en esa presentación, no puedo decir mucho de ella, pero sospecho que es barata y tal vez un poco más basta que la fécula francesa, pero sirve igual.
Se usan pequeñas cantidades. Forma grumos gelatinosos con facilidad, por lo que es preciso disolverla en agua hirviendo antes de incorporarla a la salsa o, de lo contrario, no emulsiona bien. Para ello, espolvorea (que no 'vierte') una cucharilla de las de café en un vaso con agua muy caliente (casi hervida) y agita enérgicamente con otra cucharilla mientras vas incorporando la fécula.
4. I+D: cebolla frita en mantequilla. Y el pollo al curry.
¡Ja! Esta es la bomba, pero podemos permitirnosla una vez al mes. El objetivo de todo este experimento es buscar una emulsión lo bastante satisfactoria para nuestra receta de Pollo al Curry. Lamentablemente la nata y la harina quitan personalidad, pero necesitábamos un engordante o la salsa de curry se nos quedaba aguada. Así que hubo que dar con algo.
Se rehogan las pechugas de pollo. Es decir, se doran en una sartén con un poco de aceite o mantequilla, pero sin terminar de hacerlas.
Se ralla una cebolleta y se aclara en un colador (esto la hace más digestiva). En la sartén ponemos 50 gramos de mantequilla, la hervimos, reducimos el fuego y pochamos muy despacio (diez minutos) la pasta de cebolla. Ponemos agua. Opcionalmente, se puede añadir cualquiera de los tres engordantes anteriormente mencionados. Y, también, cualquiera de los mejoradores que luego se listan. Poner curry al gusto. Guisar las pechugas de pollo el tiempo que se crea conveniente.
5. Absorbentes para la salsa
Alternativamente, podemos dotar a la salsa de consistencia conteniéndola parcialmente en algo absorbente. Se puede hacer un puré de patatas o patata cocida o frita para acompañar al pollo.
6. Mejoradores para la salsa
Vino blanco o tinto, cerveza, pimienta, mostaza, limón, cognac, azúcar, caldo concentrado de carne, perejil, nuez moscada, sal, jugo de soja, cebollino francés (ciboulette), pimiento (verde, rojo, seco), una gota de aceite o vinagre, una gota de salsas prefabricadas, como HP o tabasco.
En los próximos años asistiremos a la respuesta de una interesante pregunta. ¿Occidente es solidario o simplemente le va el buen rollito? Hasta la fecha, prácticamente casi nadie ha pasado de mojarse más allá de la solidaridad del sillón. Este tipo de acción social consiste en delegar la ayuda humanitaria de manera que uno se implique lo menos posible. Por ejemplo, con un donativo sustancioso, llevando un lazo, pulsera o pegatina, asistiendo a una manifestación al año, y cosas por el estilo. Pero lo que es una dedicación de tiempo apreciable (más del 1% de tu tiempo libre al año) y una implicación personal, de tú a tú, es decir, una relación directa o lo fundamental de lo humanitario, de eso hay bastante poco.
En otras palabras, la solidaridad funciona deshumanizadamente, externalizada y subcontratada, lo mismo que la guerra. Antes veías los ojos de tu enemigo antes de matarlo, y dicen que la cosa tenía su aquel. Te cepillabas a un par de siervos con tu maza, y estabas emborrachándote varios días sin quitarte de la cabeza la idea de sus sesos desparramados. Ahora se pulsa un botón y tu B52 planta una alfombra de diez toneladas de alto explosivo en ToraBora. Pues con la solidaridad es igual.
En descargo del que no se quita las pantuflas, hay que señalar también que implicarse y mirar a los ojos de la desgracia es... complicado. Pero lo asombroso es que, paradójicamente, esta manera de hacer distanciadamente funciona. Ya sea por la presión a los gobiernos, la responsabilidad social corporativa y las ONGs, los microcréditos y la globalización, y el decadente tono de buen rollito, se avisa ya de que en el mundo hay cosa de mil millones de personas que en el último lustro han abandonado la pobreza, transformándose en Personas de Clase Media.Y aquí es donde viene lo interesante.
Cualquiera que se mueva en el sector secundario sabrá de lo que hablamos. Por ejemplo, los encargados de compras en la industria manufacturera se las ven y desean para encontrar materias primas en el mercado internacional porque hay un nuevo comprador ávido y con pasta. En los últimos diez años el acero es cada vez: a) más caro, y b) más difícil de encontrar, ya que los chinos están haciendo un montón de cosas con acero, y muchas de esas cosas no son para exportar a Europa sino que se las quedan ellos. Otro ejemplo: las personas que habitualmente viajan a China para deslocalizar su trabajo tienen que internarse cada vez más en la China continental para encontrar una planta donde fabriquen barato. Tres años atrás, utilizando Hong Kong como base de operaciones, los occidentales iban y venían visitando fábricas y pernoctando en la excolonia británica. Pero las fábricas que están a un radio de 200 Km de Hong Kong han prosperado. Sus trabajadores también y empiezan a cobrar más, y por ello su poder adquisitivo les permite ciertos lujos. Como consecuencia de esta prosperidad, a) mil millones de personas empiezan a comer tres veces al día, b) otros dejan la bici y se compran una moto, y c) otros empiezan a comprar coches indios por menos de mil euros. Lo que, en el mismo orden, implica: a) que hay una crisis alimenticia porque se come más pero las cosechas van cada vez peor; b) que se contamina más; c) que esos coches emplean acero y plástico y también contaminan más, pero lo preocupante es que de repente hay cientos de miles de conductores nuevos que antes eran ciclistas o peatones o canoistas del delta del Mekong.
El crecimiento de la clase media es una buena noticia. La clase media es a la sociedad lo que la vegetación a la orografía: las raíces retienen la tierra y evitan la desertificación, las inundaciones y toda suerte de desastres. No es la panacea, pero funciona bastante bien. Visto de otro modo, la clase media es lo que cualquier dictadura intenta eliminar primero. Tanto el nazismo, como el comunismo, la destrucción de Polonia en 1944-45, las dictaduras latinoamericanas, la debacle iraquí y cualquier experimento totalitario empiezan por la destrucción de la clase media y la polarización de la sociedad. El tamaño de la clase media es un indicador del progreso y calidad de vida de un país como lo es la participación de la mujer en la sociedad. Es como la franja del bienestar en que se puede vivir con dignidad pero sin abusar de los recursos, ni caer en las desigualdades. Pero volviendo a la pregunta del principio, la incógnita es cómo las sociedades occidentales verán esto: como una buena noticia, o como la mera pérdida de recursos.
Este jueves se cumple el 66 aniversario del raid Doolittle. Como todos los años desde finales de los 40, los supervivientes se reúnen y brindan a la salud de los tripulantes fallecidos. Quedan menos de una docena, todos ellos nonagenarios, y se espera que asistan siete al encuentro de este jueves 18. Cuando sólo queden dos supervivientes, brindarán con el resto de una botella de cognac de 1896 que les ha acompañado en sus reuniones desde 1960.
La recreación más conocida es la que se puede ver en la película Pearl Harbour. El film está tan repleto de inexactitudes que irritó a los veteranos. Se llegó a decir que la película era como "poner la primera hora de Titanic seguida de Tora-Tora-Tora". Para ver una recreación realista, la película 30 segundos sobre Tokio es la mejor opción, más respetuosa y menos sensacionalista.
El artículo en la Wikipedia tiene bastante información: http://es.wikipedia.org/wiki/Incursión_Doolittle.
Y también puede leerse el informe escrito por Doolittle: http://www.ibiblio.org/hyperwar/AAF/rep/Doolittle/Report.html
Viendo "La batalla de Midway" (1976). Las escenas de las planificaciones de estado mayor me recuerdan insistentemente a los debates de planificadores en "La guerra de las galaxias" (episodios 4 y 5). Mesas grandes para extender mapas, tableros de cristal con círculos concéntricos. Tipos circunspectos en segundo plano dedicados a misteriosas tareas, edecanes que entran y salen llevando mensajes, conduciéndose como autómatas rídigidos. También poses y terminología en los diálogos coinciden enormemente.
Ambos filmes son coetáneos y comparten el estilo de actuación y el doblaje al castellano, lo que resalta las similitudes. Dicen que "La guerra de las galaxias" es un western sideral, y yo añadiría que es un western que, estilísticamente y para ciertas escenas, bebe de la escuela de superproducciones de la guerra en el Pacífico. Pero, ¿de dónde viene esa clase de escenificación?
Hay un origen común, que seguramente se pueda trazar en primera instancia hasta "Tora!-Tora!-Tora!" (para abreviar, TTT!) ¿Y en TTT!? Durante un siglo, una pléyade de asesores militares han estado explicando a Hollywood cómo dotar de realismo a las escenas para hacerlas más creíbles. El trabajo de los asesores ha consistido en indicar cómo hacen las cosas en la realidad, y, por tanto, han estado transmitiendo esa conducta de tipos estirados en segundo plano desde tiempos de Escipión hasta terminar en el cine. ¿Por qué Publio Cornelio Escipión (alias Africano)? Porque Escipión es el prototipo de una tradición militar de líderes militares carismáticos que dirigen desde fuera. Hasta entonces, los líderes combatían entre sus hombres, pero perdían la perspectiva de la batalla. Con el sólo hiato de la alta edad media, los ejércitos regulares occidentales [esto descarta pequeñas bandas, guerrilleros, bárbaros, vikingos] llevan dos mil años organizándose bajo el principio de dirección exterior, y resolviendo el problema de obtener información en tiempo real. Todo ello mediante la elaboración de una rudimentaria teoría de la comunicación, que identifica, ya en el año 300 antes de Cristo, los conceptos de "información", "mensaje", "ruido", etc, y articula una normativa de comunicación en el campo de batalla, eliminando información supérflua y ruido (mediante la parquedad), estableciendo el principio de que la parsimonia es vital para mantener el control de la situación. Eso nos lleva a la circunspección que de "La batalla de Midway" y "La guerra de las galaxias", desde donde podemos seguir un hilo conductor a Tora-Tora-Tora, y de ahí a "Hundid el Bismarck", y luego... ¡hasta Escipión!
La víspera de Miércoles Santo (en Navarra el 19 era festivo), estaba a última hora de la noche preparando mi kit geek para escaparme varios días por ahí, cuando me decidí a investigar sobre el debranding del Nokia N95 (un término que había leído ese mismo día en un blog).
Tengo un N95 desde hace varios meses y más de una vez había intentado actualizar el firmware del teléfono, ya que conocía el lanzamiento de nuevas versiones, pero el Nokia Software Updater nunca me ofrecía estas últimas releases. Es por todos conocido que las operadoras suelen personalizar los terminales incluyendo contenidos y aplicaciones propias, pero no pensaba que esto pudiera impedir actualizar un dispositivo, y menos uno de gama alta como este.
Tras investigar un poco y ver que podía hacerlo en poco tiempo me puse con ello (No nos hacemos responsables de que el proceso no tenga éxito tu teléfono y que termines teniendo un ladrillo. Como suelen decir los ingleses, run this procedure at your own risk).
1.- Lo primero que necesitamos es tener instalado el Nokia PC. La última versión es castellano es la 6.84, aunque la inglesa ya va por la 6.85 (Yo lo hice con una 6.81).
2.- Instalaremos el Nemesis Service Suite, el software que nos permitirá realizar la modificación necesaria para permitir las actualizaciones.
3.- Una vez instalado, arrancaremos la aplicación con el teléfono conectado al ordenador a través del cable USB que acompaña al N95 (el DKE-2) y leeremos los valores del teléfono pulsando en el botón de la lupa.
4.- En la sección de Phone Info, deberemos de modificar el valor del código de producto por uno que permita la actualización (el código en Movistar es el 0534840). Podéis encontrar el código en esta página. No os olvidéis de pulsar el botón Write para almacenar el nuevo código en el teléfono.
A partir de este momento, vuelto teléfono ya no es considerado como un móvil personalizado, por lo que el Nokia Software Updater os permitirá instalar las últimas actualizaciones de firmware.
Entre algunas de las novedades de la última versión (la 21.0.016) se encuentra el soporte de Widgets y Flash Lite 3, así como mejoras en el rendimiento de la batería y el N-Gage First Access (incluidos en la 21.0.015)
Escuchando: Armin van Buuren - maicky Sensation White Chille 2008
Al hilo de la nota anterior, hay una profunda transformación en la industria del espectátulo. Para ser precisos y expresarse con corrección, la transformación ocurre en el entorno lo de los intermediarios. Los músicos siguen componiendo y tocando como antes.
En el caso de la industria musical, parece estar claro que el modelo pasa por los conciertos en directo, un mayor control por parte de los propios artistas, cambiar los medios de difusión, etcétera. Actualmente la tecnología es tan pequeña y accesible, que un estudio de grabación completo cabe en una casa grande, y la distribución es sencilla. En realidad, hace falta muy poca gente para grabar un disco.
Ahora bien, lo que parece evidente para la música, no lo es tanto en el cine. Grabar un disco puede ser cosa de una docena de personas apañadas. ¿Pero qué pasa con una película? Hay tres opciones.
La primera, emplear actores virtuales. Llevan años empleándose en publicidad, documentales (como Futuro Salvaje), y como parte de los efectos especiales. En el cine, aunque se nota la diferencia, los actores virtuales comienzan a resultar creíbles. Parece claro que es cuestión de tiempo que resulten indistinguibles. Los escenarios digitales llevan tiempo empleándose. Hace 25 años, para los episodios IV a VI de la guerra de las galaxias se emplearon maquetas y dioramas. Los episodios I, II y III de la guerra de las galaxias se grabaron totalmente en chroma con actores de verdad.
La segunda, utilizar una técnica mixta con fuerte edición digital. Un divertido experimento muestra en youtube cómo recrear las escenas del desembarco de Salvar al Soldado Ryan con sólo tres actores y luego realizar un montaje digital doméstico empleando un equipo informático semiprofesional.
Si en vez de rodar en fin de semana llegan a dedicarle más tiempo y actuaran sólo algunas personas más, cuidando las poses, etcétera, el resultado sería extraordinariamente sólido.
La tercera opción es seguir como hasta ahora. Grandes estudios y productoras, etcétera. Pero el problema es que ese modelo se basa en la publicidad, y es cada vez más complicado sacarle partido. Hay montones de canales de TV, los espectadores hacen zapping, o utilizan grabadores para eliminar la publicidad. El merchandising, o venta de objetos promocionales, es otra opción, pero la industria detecta síntomas de agotamiento: cada vez le cuesta más sacar un super éxito. La cosa tiene pinta de larga cola.
Existe, sin embargo, un modelo bastante verosímil basado en el emplazamiento de productos y que serviría para la opción número tres. Sería la misma vaca con otro cencerro, pero el cambio daría bastante de sí. El product placement se ha usado mucho: desde los tetrabricks de leche y zumos puestos en formación en la mesa del desayuno de la serie médico de familia, con las etiquetas bien legibles, hasta las gafas de Matrix. Últimamente se habla de películas spot para definir a las entregas de James Bond.
Pero el product placement actual sólo sirve para grandes operaciones, no tiene características de larga cola. Es decir, puedes pagar un pastizal para que James embista su T72 prestado contra un camión de agua mineral en San Petersburgo y así hacer un anuncio chachi, pero una vez hecho has quemado la idea. Necesitas algo más cotidiano, más lluvia fina y pertinaz. Poner la leche en la mesa del protagonista es demasiado obvio y corres el riesgo de que, si el tipo cae mal, asocien tu producto con él.
Lo que seguramente funcione sea una mezcla de reconocimiento de vídeo y eyetracking. El eyetracking o seguimiento del comportamiento de los ojos es accesorio y serviría para detectar lo que llama la atención del televidente y mostrar publicidad sobre ello.
Pero, con o sin eyetracking, el reconocimiento de imágenes en vídeo está ya tan avanzado, que pronto puede estar disponible en reproductores domésticos. Pueden separar la imagen de, pongamos una maleta, una joya, un reloj y verificar su aparición en todos los planos de la película o episodio. Utilizando el mando a distancia puedes señalarlo y obtener información sobre él. Junto con un sistema de favoritos al estilo de del.icio.us y un sistema de recomendación social y reputación, aparece un sistema de venta que los estudios pueden poner en subasta. Con un buscador podrías poner "zapatillas deportivas que lleva el Dr. House", y obtener toda la variedad registrada en tu videoteca. Vale cualquier cosa: un coche, una cazadora, unas gafas, una camiseta, la corbata del presentador del telediario, las sábanas de una cama, el sofá de casa de los Banks, el móvil de Grissom, un menú gastronómico, la cubertería, el vino, las copas, preguntar por los apetitosas hamburguesas que se trinca Dusty Ryan, los zapatos de un extra en la escena de un restaurante.
Hay una variante todavía más perversa: hablar de un producto imaginario, crear una marca, preparar al público. Y luego subastar esa marca a quien quiera comprarla y comercializarla. La técnica se denomina Reverse Product Placement. Se ha hecho con alguna bebida isotónica en Japón: directamente vendieron la marca y el público a un fabricante. En España lo hicieron las mamachichos con el cacao maravillao. Las mamachichos eran unas vedetes brasileñas que aparecían por toda la programación de Tele 5 en España, cuando la cadena acababa de empezar. En lo que constituía el segundo destape en España, las señoritas se paseaban por la pantalla cantando y bailando en paños menores y emperifolladas con plumas y otros accesorios carnavalescos cantando sobre el "cacao maravillao". No está muy claro si el cacao era algo intencionado o si les pasó sin querer que un soniquete pegadizo acabó imponiéndose como marca, pero recuerdo un reportaje de los 90 en que se realizó un estudio de percepción de marca y la gente reconocía un producto imaginario como un competidor a otros derivados del cacao que sí existían.
¿Qué empresa no pagaría por distribuir así? He visto demos del software de reconocimiento de vídeo y está cerca, muy cerca de resultar instalable en un reproductor doméstico. Ya ahora mismo, parece la única manera rentable de producir cine y series de 2015 a 2025. Resiste al zapping, ofrece un público cautivo. Permitiría realizar estudios de mercado y capturar tendencias. Por supuesto, afectará a la calidad del cine, pero buenos guionistas serán capaces de colarlo en condiciones en cuanto ensayen un poco. Y cuando quieras ver algo de calidad, tendrás que pagar por ello.
Una página colectiva y ecléctica para comentar y apuntar cosas.
Si quieres curiosear, puedes consultar:
http://tira.escomposlinux.org
La tira ecol ha vuelto.